| CUARTO
MANIFIESTO A LA NACION |
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SUMEMOS
MILLONES DE FIRMAS PARA EXIGIR LA REFORMA CONSTITUCIONAL. NO A LA
NUEVA TRAMPA ELECTORAL.
Si
quiere sumar su firma, envíe un email con Nombre, Apellido
y DNI a: sifirmomanifiesto@hotmail.com
Si quiere organizar una lista, junte de a 50 (cincuenta) firmas
y envíelas (de 50 en 50) a la misma dirección.
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Nosotros,
Pueblo de la Nación Argentina, viendo con dolor el estado
de la República a menos de 200 años de constituída,
nos manifestamos en favor de cambios profundos para terminar con
la ineficacia, la cobardía y la deshonestidad de nuestros
representantes, que deliberan y gobiernan en nuestro nombre pero
en contra de nuestros intereses.
Reconociendo que la conducta de los pueblos es factor de su destino
histórico y para no dar más oportunidades a la rapiña
de los que acechan detrás de nuestras equivocaciones, asumimos
la responsabilidad de modificar esa conducta, tarea que cae sobre
nuestras espaldas y que en este Manifiesto no delegamos en ningún
líder, grupo, partido, organización ni representante.
Nuestra única ideología es la convivencia, basada
en el respeto por los demás y por las normas que deben regir
todo comportamiento público. Nos pronunciamos por el efectivo
y riguroso imperio de la Constitución y de la Ley, sin atajos,
excepciones o impunidades. Y nos comprometemos a luchar por todos
los medios no violentos a nuestro alcance en defensa de la Paz Social,
y por el restablecimiento de una Justicia independiente, sin la
cual instituciones, leyes y Constitución, y aún bienes,
honor, vida y sueños son letra muerta.
Los firmantes somos concientes de que la corrupción ha carcomido
la trama social, política y económica de nuestro país,
y nos compremetemos a seguir trabajando para que en la Argentina
se recuperen la decencia, la dignidad y la autoridad.
Por lo tanto:
1) Rechazamos la repetición de las mismas conductas y
procederes que condujeron a la Argentina a la situación desastrosa
en que hoy se encuentra. No queremos cambios sólo aparentes
ni admitimos más simulaciones. Repudiamos y rechazamos las
trampas del sistema político imperante, que desde hace décadas
intercambia los mismos funcionarios en los mismos puestos, provenientes
de los mismos partidos y con las mismas repudiables conductas. Rechazamos
todas las componendas que ya se vislumbran tendientes a reciclar
el sistema. Las maniobras que se implementan desde el gobierno y
los partidos Justicialista y Radical, es evidente que están
siendo organizadas para la reinstalación de los mismos que
irresponsable y delincuencialmente nos llevaron a la actual situación.
Rechazamos todos los intentos de perpetuar a las actuales dirigencias
y autoridades en todos los poderes del Estado, particularmente el
Congreso y la Justicia.
2) De continuar profundizándose el actual engaño
electoral, consideraremos estrategias populares alternativas (como
la abstención activa y revolucionaria, el no-voto activo
o el voto en blanco) para no convalidar el fraude ni el retorno
de los mismos que vendieron la Patria, y para así deslegitimar
a los supuestos vencedores de la farsa electoral que se avecina
y que hasta el momento no es más que una vulgar interna partidaria.
3) Rechazamos todas las maniobras tendientes a justificar cualesquiera
formas de violencia, como las que se evidencian desde el poder y
los sectores más reaccionarios a los cambios y a la Democracia.
Rechazamos que nos sigan amenazando con el caos inminente que ellos
mismos han venido provocando. No es cierto que vamos hacia la anarquía:
la anarquía es lo que estamos viendo hoy en las calles; la
verdadera anarquía es el desgobierno y la lucha interna del
Sistema. La anarquía son la interna feroz del Partido Justicialista
y la agonía cobarde del Radicalismo. Agitan el fantasma de
siempre -el caos y la anarquía- como si ellos no tuvieran
nada que ver, pero lo hacen como estrategia de supervivencia, para
ganar tiempo. Pero están perdidos, acabados, porque no hay
manera de que recuperen la credibilidad de una sociedad que los
odia.
4) Sostenemos que el Sistema Político actual no tiene
arreglo y debe ser sustituido. La República necesita con
urgencia un nuevo sistema político basado en la Verdad, la
Solidaridad, la Justicia, la Equidad, sin populismos ni demagogias,
y en el que todos los conflictos se resuelvan mediante la No-Violencia
y el respeto inflexible a la Constitución y a la Ley. Es
hora de que nuestro país se encamine por los senderos de
la legalidad sin cortapisas, atajos, excepciones ni impunidades.
Para ello es indispensable un nuevo sistema democrático participativo,
semidirecto y con firmes controles ciudadanos en el manejo de todos
los asuntos públicos y con estricta vigilancia de las nuevas
representaciones. Es en tal sentido que proclamamos y hacemos nuestra
la exigencia de que "se vayan todos". Aún sabiendo
los riesgos que conlleva tal proclama, afirmamos que es indispensable
que primero "se vayan todos y no quede ni uno solo". Trabajando
seria y responsablemente, sin ambiciones personales o de sectores
y ejerciendo la democracia y el diálogo, ello es perfectamente
posible y en eso estamos empeñados millones de argentinos,
decididos a resignificar los conceptos básicos fundamentales
de nuestra República: Libertad, Democracia, Solidaridad,
Verdad, Justicia, Honestidad, Federalismo, Trabajo y Paz.
5) Exigimos también el juicio y castigo a los culpables
de la indefensión de la Patria. Nos pronunciamos por la instauración
de una CONADEP de la CORRUPCIÓN, que juzgue a todos los responsables
del desastre y haga que respondan con sus patrimonios y su responsabilidad
histórica el crimen que cometieron contra la República
Argentina.
La Argentina no necesita en esta hora de nuevos planes electorales,
sino de un proyecto de país que sea perdurable y capaz de
satisfacer las necesidades de sus habitantes. Llamamos a todos los
argentinos a asumir los Principios Básicos para la Reconstrucción
de la República que se enumeran a continuación (o
en hoja adjunta).
No queremos que retornen, no lo permitiremos.
Por todo esto, Nosotros, pueblo de la Nación Argentina, exigimos
un plebiscito abierto y libre, garantizado y controlado por organismos
internacionales, tendiente a una nueva Convención Constituyente
que establezca las bases de una nueva República, en armonía
y concordia, basada en la Verdad, la Justicia y la Paz.
Firmamos y hacemos firmar este Manifiesto a la Nación, a
20 de Julio de 2002, en toda la República Argentina.
Aquí
cada uno pone su firma y numero de documento, y se hace la lista
hasta completar 50 firmas, que se envian a: sifirmomanifiesto@hotmail.com
Además
el texto puede ser fotocopiado y hecho circular en papel, juntando
firmas.
En tal caso se recomienda imprimir también lo que sigue,
para que quienes firmen conozcan la parte propositiva.
-
Por la indivisibilidad territorial de la República Argentina.
- Por
la recuperación de nuestra capacidad de decisión
política como país soberano.
- Por
la suspensión responsable del pago de la deuda externa
pública, con análisis de la deuda legítima
y discriminación de la ilegítima.
- Por
la salud, la educación y la previsión social como
asuntos de responsabilidad estatal básica e indelegable.
- Por
la recuperación del manejo de todos los recursos naturales
como función exclusiva del Estado. Por la urgente realización
del Inventario General de Bienes del Estado (nacional, provincial
y municipal) que ya propusimos en nuestro primer Manifiesto a
la Nación.
- Por
un nuevo Pacto Federal de Coparticipación que sustituya
el actual sistema de chantaje entre el gobierno Nacional y los
Provinciales, que además distorsiona el federalismo. Por
la discusión de un nuevo sistema de proporcionalidad en
el reparto de los impuestos nacionales, del que participen todos
los sectores (empresarios, sindicatos, educadores, pueblo en general)
que sea elevado, plebiscito mediante, a rango constitucional.
- Por
la creación de un sistema bancario nacional basado en la
cooperación y el interés social. Por la reorganización
del Mercado Financiero garantizando la libertad de mercado pero
estableciendo impuestos a las transacciones especulativas.
- Por
la terminación de todos los intentos de privatización
del Banco de la Nación Argentina, cuya función de
fomento y sostén de la producción nacional debe
ser restaurada por encima de presiones, sean del Fondo Monetario
Internacional o de la banca internacional, pública o privada.
- Por
la sustitución de todos los planes de asistencialismo clientelista
por un Plan Nacional de Generación de Empleos genuinos.
Por el restablecimiento del tejido de pequeñas y medianas
empresas, de producción y de servicios, que es el principal
sistema empleador de todo país. Por la urgente abolición
del perverso entramado de impuestos y requisitos burocráticos
que entorpece la generación de empleos, y por la eliminación
de indignos sucedáneos como son los Planes Trabajar y similares,
que además implican amiguismo, favoritismo político
y clientelismo electoral.
- Por
una Política de Reactivación Industrial seria y
consistente, para la que es necesario cambiar radicalmente las
políticas de impuestos y de estímulos.
- Por
establecer con carácter de urgente un Sistema de Seguro
de Desempleo, de acuerdo a la propuesta del FRENAPO.
- Por
un Programa de Reorganización de Empresas del Estado en
áreas estratégicas como Granos, Carnes, INTA, INTI,
Vialidad Nacional y Comercio Exterior, entre otras.
- Por
un Plan de Desarrollo para pequeños propietarios agrícolas,
que les garantice precios sostén y que subsidie la actividad
agropecuaria como se hace en los Estados Unidos y Europa, con
el doble objetivo de estimular su producción y favorecer
su arraigo.
- Por
la renegociación de los contratos con las empresas de servicios
públicos privatizadas.
- Por
la reorganización y modernización del Sistema Aduanero
Nacional, dotándolo de firmes y múltiples sistemas
de control por parte de la ciudadanía.
- Por
un nuevo Sistema Impositivo con eficaces mecanismos de control,
que asegure la equidad fiscal sobre los principios de que deben
pagar más quienes más tienen y más ganan;
y que toda actividad especulativa debe causar impuestos. Y por
bajar los impuestos, y simplificarlos, a fin de lograr que los
precios de nuestros productos industriales, comerciales y servicios
sean competitivos internacionalmente.
- Por
la restauración de los principios básicos tradicionales
de la Política Exterior Argentina: respeto por la autodeterminación
de los pueblos; no intervención y no alineamiento; neutralidad
en los conflictos entre terceros estados; colaboración
máxima para el restablecimiento de la paz en todos los
conflictos; rechazo de toda política expansionista; y participación
activa en los organismos internacionales, particularmente los
que tienen por objetivo el mejoramiento ambiental, educativo,
científico y de salud para los habitantes del planeta.
- Por
la elaboración de Normas de Control y Transparencia de
todos los actos públicos o de gravitación pública,
para la lucha eficiente y consistente contra la corrupción,
con un marco legal basado en el principio de la desconfianza y
no del idealismo, que reconozca las contradicciones de la naturaleza
humana y sus debilidades, y que dificulte las posibilidades de
que lo corruptible se corrompa.
- Por
un Poder Judicial realmente independiente, orgulloso de su independencia
pero controlado por el Poder Legislativo y absolutamente alejado
del Ejecutivo. Para ello, el Poder Judicial en la Argentina debe
ser declarado en comisión y la Corte Suprema de Justicia
reorganizada con cinco miembros consagrados mediante un plebiscito
nacional convocado al efecto.
- Por
la adopción del principio básico de que ningún
cargo público podrá ser desempeñado por una
misma persona por más de ocho años continuados.
Por ninguna persona, en ningún fuero y en ningún
ámbito (nacional, provincial o municipal). Ni por elección
ni por designación. Por ello, quienes hayan desempeñado
cargos (uno o varios) durante ocho años, deberán
volver a la vida privada y sólo podrán reincorporarse
a la función pública luego de esos cuatro años
y por otros ocho. Proponemos que el principio de la "No reelección"
adquiera rango constitucional. Así se acotarán las
"carreras" políticas vitalicias y la Política
será un auténtico servicio público.
- Por
una Reforma Política seria y profunda, evaluada con serenidad
y decidida no al calor de las pasiones sino luego de un debate
en el que se garantice la libre expresión de la ciudadanía,
y cuyas decisiones finales deben ser sometidas a un plebiscito
nacional vinculante. Nos remitimos a la completa propuesta desarrollada
en nuestro Tercer Manifiesto a la Nación.
- Por
la reorganización del Sistema Electoral, garantizando por
lo menos estos principios: a) el voto uninominal en combinación
con el plurinominal; b) todos los ciudadanos podrán votar
aunque no se encuentren en su lugar de empadronamiento. c) el
Estado no pagará a los partidos por los votos que hayan
obtenido. d) el financiamiento de la política será
controlado por organismos especiales que a su vez serán
controlados por la Corte Suprema de Justicia en audiencias públicas.
- Por
la reformulación del papel de las Fuerzas Armadas, con
base en las propuestas dadas a conocer oportunamente en nuestro
Primer Manifiesto a la Nación.
- Por
la terminación de los monopolios informativos y el acotamiento
legal de los llamados multimedios, para que sólo les sea
permitido expandirse en forma horizontal. Y por la organización
de un sistema multimedial público, no oficial, con directivos
surgidos de concursos transparentes y públicos, y con programación
y gestión sometida a control ciudadano.
- Por
una Ley de Información Pública orientada a la transparencia
en la gestión pública, la rendición de cuentas
y el buen manejo de los intereses ciudadanos, que disponga que
toda la información gubernamental (nacional, provincial
y municipal) es pública y puede ser consultada por personas
y organizaciones, mientras que los casos de informaciones reservadas
deberán ser perfectamente precisados e identificados.
- Por
la discusión y aprobación de una consistente Política
Ambiental Nacional.
- Por
la creación de un Consejo Federal de la Cultura, integrado
por artistas y organismos, así como por representantes
de cada una de las provincias y de la Nación. Convocatoria
a la Nación toda para debatir y organizar un Plan Nacional
de Cultura con proyección a por lo menos 15 años.
- Por
la Moralización de la Gestión Pública, para
que esté sometida a fuertes controles basados en la independencia,
capacidad, integridad y acceso a la información y tendientes
a limitar las "carreras" políticas de acuerdo
con las propuestas ya formuladas en nuestro Primer Manifiesto
a la Nación.
- Por
la Reorganización de un Nuevo Sistema Jubilatorio, con
eliminación de todas las jubilaciones de privilegio.
- Por
una Política Ferroviaria, Caminera y de Transportes que
otorgue prioridad a la corrección de la desigualdad entre
los trabajadores habitantes de las grandes ciudades y los del
interior.
- Por
la reactivación de Vialidad Nacional como organismo de
control y aplicación de peajes razonables en todo el país,
y por la renegociación de los contratos con los concesionarios
para modernizar la red carretera nacional, así como estimular
un sistema alternativo de rutas comunales o regionales autosustentables.
- Por
una Política de Juegos de Azar que grave fuertemente todas
las actividades inútiles o innecesarias, hasta un nivel
que las desaliente. La Lotería Nacional de Beneficencia
y Casinos debe reconvertirse en un organismo de control de juegos,
tanto de los que están en manos del Ente como de los que
están a cargo de concesionarios privados.
- Por
un Plan Nacional de Viviendas y Urbanismo con proyección
a diez años, con el objetivo de que en 2012 ninguna familia
argentina carezca de una vivienda digna, provista de agua potable
y de cloacas y en base a propuestas ya anticipadas en anteriores
Manifiestos a la Nación.
- Por
una Política de Estado para el Desarrollo de la PATAGONIA,
que es casi la mitad territorial de la Argentina y la región
históricamente menos atendida por el poder central. Es
urgente planificar el desarrollo prioritario de esa región,
tanto en el plano ambiental como científico y turístico,
y el gobierno nacional debe garantizar que dicha planeación
se haga, ejecute y controle en territorio patagónico y
con predominio de argentinos patagónicos. Por planes similares
para el desarrollo de las otras regiones del país.
- Por
un Plan de Desarrollo Industrial de las riquezas del Mar Argentino,
donde tenemos una fabulosa producción de alimentos que
no necesitamos sembrar ni curar. Una política estable en
tal sentido permitirá el desarrollo de capitales privados
en la inversión de bienes y creación de puestos
de trabajo.
- Por
un Plan Nacional de Turismo basado en la coordinación efectiva
de todos los planes de desarrollo turístico existentes
en el país, que hoy forman un absurdo entramado de ideas
sueltas y corrupción.
- Por
una Política Nacional para los Pueblos Indígenas,
que sea una especie de refundación nacional étnica
y reconozca que en nuestro territorio viven decenas de etnias
aborígenes en varias provincias, que se hablan decenas
de lenguas, muchas de las cuales se están perdiendo, y
que esos pueblos y culturas son el patrimonio cultural no sólo
de centenares de miles de compatriotas históricamente marginados,
sino un patrimonio cultural común a los 36 millones de
argentinos. El reconocimiento claro y explícito de las
atrocidades que se cometieron contra cada una de estas naciones
(que tenían, algunas, miles de años de vivir en
su/nuestro territorio) no es solamente un imperativo moral; también
debe ser una oportunidad de desarrollo económico, social
y por supuesto cultural.
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