SEXTO MANIFIESTO A LA NACION

Por una Alternativa Argentina y por una Argentina diferente y mejor

En tanto autores y promotores de las ideas y propuestas dadas a conocer desde el primer MANIFIESTO A LA NACION, fechado en Resistencia el 15 de enero de 2002, y en adelante en Rosario, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Reconquista, y luego de haber trabajado constante y arduamente en la elaboración de propuestas para mejorar la salud política de la República, a poco menos de tres meses del proceso electoral de Abril y Mayo pasados, cuyo resultado es el actual gobierno encabezado por Néstor Kirchner, consideramos imperativo pronunciarnos acerca de los nuevos tiempos que vive la Argentina.
Desde que irrumpimos en el escenario político nacional, a partir de la crisis de finales de 2001, el extraordinario estímulo que recibimos desde todas las provincias, y de compatriotas residentes en el extranjero, expresados en miles de cartas y adhesiones espontáneas motivadas por nuestros diferentes MANIFIESTOS a la NACION, nos impuso la obligación de un trabajo serio, constante y consecuente que se extendió durante todo 2002 y lo que va de 2003.
Coherentes con nuestro planteo original de brindar propuestas operativas y concretas tendientes a definir un nuevo modelo de país, posible y viable, desde el comienzo propusimos la adopción de una serie de Políticas de Estado para la República Argentina, algunas de las cuales advertimos hoy que hicieron docencia en la ciudadanía y vemos también, con serena satisfacción, que ahora mismo están siendo adoptadas por las nuevas autoridades.
Aunque no fuimos los únicos, sí fuimos de los primeros en proponer medidas que hoy parecen estar en marcha y que se ven como positivas. El país ha cambiado notablemente en estos últimos tres meses, y aunque nosotros no votamos a este gobierno e incluso llamamos a repudiar la trampa electoral, debemos reconocer que el gobierno actual está dando algunos pasos en el sentido que nosotros propusimos y además hay un viento de esperanza que recorre la República y que es menester no empañar.
Nosotros entendemos y compartimos cierta ilusión que se ha extendido en la República, generada a partir de una serie de medidas adoptadas por el nuevo gobierno, tendientes a modificar una serie de conductas del poder que fueron causantes de la larga emergencia que agobió a la Nación y que dio razón a nuestro pronunciamiento. Es precisamente la vigorosa dinámica de los hechos -que en estos tres meses ha provocado cambios ciertos en el rumbo de nuestro país- la que nos impone pronunciarnos nuevamente, concientes de que nuestra responsabilidad intelectual nos obliga a no dejarnos vencer por las urgencias y a seguir pensando en el mediano y largo plazos, empeñados en delinear una República Argentina diferente y mejor, saneada en libertad y en crecimiento, y perfeccionada en su comportamiento democrático.
Por eso, y en ejercicio de la misma prudencia alerta que siempre nos caracterizó, durante el tiempo transcurrido desde las pasadas elecciones hasta ahora nos llamamos a silencio para no obstaculizar ninguna medida en preparación ni ser funcionales a ninguna política negativa. Y en este lapso, al igual que la inmensa mayoría de la población, nos sorprendimos gratamente ante los primeros anuncios y actitudes del nuevo gobierno, a la vez que comprobamos que muchas de las ideas que nosotros impulsamos se están poniendo en marcha hoy en el país.
Dicho sea con toda claridad: este gobierno -al que no votamos y al cual nos opusimos con fundado escepticismo- hoy está llevando adelante varias medidas que nosotros perfectamente podríamos reivindicar como parte de nuestro ideario.
Es de elemental honestidad intelectual, y ejercicio de lealtad política, señalar lo anterior con el mismo énfasis con que seguiremos alertas y expectantes frente al devenir de nuestro país. Pero por el momento, y de común acuerdo entre todos los firmantes, estimamos que nuestro mejor servicio al presente argentino es disolvernos como corriente de opinión. En el mismo sentido en que se disolvió FORJA en 1945, sostenemos que se han cumplido muchos de nuestros objetivos y que nuestra misión, en este momento, ha de pasar por el accionar democrático de cada uno/una de nosotros, en los campos en que histórica y vivencialmente nos hemos desarrollado.
Seguimos creyendo que el país que nos merecemos puede hallarse en las políticas delineadas en los diferentes MANIFIESTOS A LA NACION, y como cuerpo de intelectuales lo dejamos al servicio de todas las organizaciones polìticas y sociales que quieran llevar adelante esas ideas. Pero a la vez, llegamos a esta conclusión con serena alegría y renovadas esperanzas, seguros de que los objetivos y la misión originales del MANIFIESTO ARGENTINO se han cumplido en un alto porcentaje, ya que hemos influido sobre nuestra sociedad, aunque en apariencia se note poco y no nos sea mayoritariamente reconocido por el momento.
Nosotros, como colectivo de intelectuales, con miles de adherentes, simpatizantes y colaboradores, hemos hecho lo debido: aportamos ideas y principios que hoy son de todos, incluso del gobierno, y también hemos aportado seriedad, constancia y congruencia. Y si ahora el país parece estar cambiando y hay un nuevo escenario y nuevas direcciones, entonces ya no tiene sentido mantenernos como estructura, salvo que pasáramos a constituirnos en una corriente política concreta, un partido o una alianza partidaria, lo cual en todo momento sostuvimos que no era nuestro destino ni nuestro afán.
Por supuesto, así como ahora damos por cumplida nuestra tarea, también declaramos que nada nos impedirá -si más adelante las circunstancias lo imponen- volver a autoconvocarnos. El mejor servicio que El Manifiesto Argentino puede seguir brindándole a la Nación es permanecer alertas y dispuestos a un retorno cuando sea necesario, porque es nuestra obligación como ciudadanos independientes, como trabajadores intelectuales y como gente honrada que somos.
Los mismos que lanzamos el Primer MANIFIESTO A LA NACION, junto con quienes se sumaron al esfuerzo original y compusieron la última Coordinación Nacional Ejecutiva, decidimos clausurar esta impresionante etapa que hemos vivido y protagonizado, firmando todos al pie.

Reunidos en las Ciudades de Resistencia y Buenos Aires, 14 y 22 de agosto de 2003.

Mempo Giardinelli, Graciela Cabal, Héctor Timerman, Angélica Gorodischer, Julio Rudman, Graciela Bialet, María Rosa Lojo, Olga Zamboni, Luis Borda, Rosita Escalada Salvo, Leonardo Talkowski, Silvana Buján, Horacio de las Carreras, Graciela Falbo, Diego Melamed, Carlos D. Resio, Patricia Severín, Ernesto Peper.