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3.
¿Alternativa de qué?
De
todo lo que envileció la vida política nacional; de las formas asquerosas
que nos producen náuseas, pero, más grave aún, nos echaron a perder
el país. En estos días hemos asistido a su representación más grotesca.
Y ahora, resuelta la crisis sólo en apariencia y precariamente,
la República pasa del mamarracho populista de "El Adolfo" al conservadurismo
populista de Duhalde, y uno podrá ser más ordenado que el otro pero
bien sabemos que esto no soluciona nada.
La declinación reiterada de los peronistas ante los lobbies nacionales
y extranjeros, con la mansa colaboración de radicales y frepasistas
que también arriaron todas sus banderas, constituye un nuevo contubernio
repudiable. La corrupción podrá ser apenas más disimulada, pero
con las seguridades que le han dado a la Corte Suprema y con la
revancha militar que seguramente van a perfeccionar, los argentinos
sabemos que éstos no van a cambiar el país. Al contrario, en pocos
días ya están cambiando lo que prometieron, ya están relativizando
todo mientras reorganizan prebendas y enjuagues, y practican la
genuflexión ante sus patrones de siempre: banqueros y lobbistas.
Apoyados en los grandes medios de comunicación afines y en un sistema
televisivo oportunista y frívolo, pondrán el mayor esfuerzo en quebrar
la resistencia de la gente, con mentiras y corrupción primero, y
acaso con palos y represión después.
Sabemos que nada va a cambiar, o cambiará sólo cosméticamente. Que
todo este sistema lo más que podrá hacer es gatopardismo mejor o
peor envasado. Cualquiera puede darse cuenta de que con estas dirigencias
sólo tendremos más de lo mismo. No van a cambiar las estructuras.
Y nosotros queremos contribuir a cambiarlas, y aún con el mundo
complejo que casi no nos mira o nos mira con reproche o con estupor,
tenemos ahora la oportunidad pero sobre todo la responsabilidad
de hacerlo. Porque somos gente respetada en nuestros respectivos
medios. Porque algunos, incluso, gozamos de respeto en todo el país
y aun fuera de la Argentina. Somos escuchados y no somos irresponsables.
Y somos decentes. Y hay muchos como nosotros. Se trata de juntarnos
para sentar las bases de la refundación de la Argentina.
4.
Nuestras ideas básicas.
Frente
a una crisis del tamaño de la nuestra nada se puede hacer de la
noche a la mañana. Y además ninguna medida, por sí sola, significará
el necesario giro de 180 grados que exige la actual situación. Pero
si se toman algunas medidas fundamentales, relativamente sencillas
y veloces (y baratas, que no es poco para el presente que vivimos)
podremos apreciar enseguida algunos cambios. Y si esos cambios se
ven, enseguida alentarán y provocarán otros. Y así se apuntalará
la convicción de que es posible cambiar y ver resultados con celeridad,
que es lo que la sociedad está clamando. La esperanza y la confianza
se construyen desde ahí: desde la apreciación de actitudes que promueven
cambios, desde los signos y las evidencias.
Podemos hacer muchas más cosas y mucho más notables que lo que se
piensa a primera vista. Es claro que hace falta decisión política,
voluntad sincera de cambio, fortaleza moral y control público, pero
todo es parte de lo mismo. El cambio nace en las orientaciones y
se potencia en el mismo proceso. El cambio no es una tortilla que
se voltea en el aire; es la voluntad de cambio primero, y luego
la adopción de las medidas que modifican rumbos y varían las tendencias.
Hay que reflexionar mucho e insistir por este camino, para convencer
a la sociedad de que los cambios son posibles. Necesarios y urgentes
pero sobre todo posibles.
He
aquí lo mínimo y urgente que los argentinos podríamos hacer:
-Suspensión
real del pago de la deuda externa pública, mientras se la analiza
y se discrimina la deuda legítima de la ilegítima. La primera será
honrada y se negociará una quita de capital así como la modificación
de las tasas de interés usurarias. Hay que suspender todo pago por
seis meses (no como el gobierno de Duhalde, que ya está haciendo
envíos) y preparar un programa de pagos realmente serio y posible,
de cumplimiento efectivo. Si por una vez la Argentina se muestra
seria y decidida, nuestros acreedores van a aceptar la propuesta.
Respecto del así llamado "Corralito" bancario, exigir que los Bancos
cumplan con su obligación. Partiendo del principio elemental universalmente
aceptado de que los Bancos tienen el dinero del público y deben
devolverlo cuando el público lo quiera, no se puede aceptar ninguna
otra argumentación. Si los Bancos, nacionales o extranjeros, dicen
que no tienen dinero para responder, pues que lo traigan de donde
lo tienen, en sus casas centrales. Ellos ganaron fortunas en los
últimos años a costa del pueblo argentino, y ahora es inaceptable
el chantaje que nos hacen al decir que si devuelven el dinero "puede
quebrar el sistema". Y hay que exigirle al gobierno que no proteja
a las entidades bancarias ni ceda a la acción de los lobbies.
-La
salud, la educación y la previsión social son asuntos de responsabilidad
estatal básica. Se trata de implementar políticas activas que
sustituyan la teoría del "derrame" que está a la moda y según la
cual cuando la economía ha satisfecho a los que más tienen, después
le toca a los que menos tienen. Esto no se ha producido ni se producirá.
Por eso hay que reorganizar el fuerte papel del Estado en áreas
clave y acabar con que los ajustes siempre se aplican a la educación,
la salud y la previsión social.
-Entre
otras, deberían ser Políticas Educativas del Estado: reorganizar
y garantizar la educación pública gratuita en todos los niveles,
normando y asegurando también el funcionamiento de la educación
privada -laica o confesional- como un sistema complementario y autónomo,
pero sin asistencia económica por parte del Estado.
-Asimismo,
y como políticas educativas en particular: garantizar la reimpresión
y lectura del libro "Nunca más" en todas las escuelas primarias
y secundarias del país; el estudio de la materia "Ética Profesional"
o equivalente en todas las carreras universitarias que se cursen
en el país; y la actualización del estudio de la Historia Argentina
llegando hasta nuestros días.
-Entre
otras, deberían ser Políticas de Salud del Estado: garantizar
el servicio sanitario de toda la población, cualquiera sea su origen
y nacionalidad y cualquiera sea el lugar en que se encuentre. Organizar
un Sistema Nacional de Salud, en cuya elaboración deben participar
todos los sectores afines a la medicina, la industria farmacéutica
y la asistencia social.
-Entre
otras, deberían ser Políticas Previsionales del Estado: reorganizar
desde el Estado el sistema de reparto previsional, recuperando la
recaudación del sistema hoy en manos de las AFJP. Se trata de reestatizar
el sistema jubilatorio, garantizando la complementariedad de todos
los sistemas privados, que deben ser voluntarios y no contar con
asistencia alguna por parte del Estado.
-Recuperación
del manejo de todos los recursos naturales como función exclusiva
del Estado. Se trata en primer lugar de re-censar todos los bienes
públicos nacionales, provinciales y municipales, muebles e inmuebles,
de uso o de servicio, territoriales y edilicios, acuáticos y del
subsuelo, los que deben ser inventariados y sometidos a un régimen
legal especial de preservación y gestión eficaz.
-Crear
un sistema bancario nacional. Con eje en el Banco Central
como director de la política monetaria y contralor de las exportaciones
e importaciones, se trata de potenciar el papel del Banco de la
Nación Argentina, de crear un nuevo Banco Hipotecario del Estado
Argentino y de apoyar todas las formas de reorganización de la banca
de capitales argentinos, con énfasis y estímulos especiales para
los bancos cooperativos existentes y por fundarse.
-Impulsar
como prioritaria Política de Estado la reorganización y fortalecimiento
del Sistema Cooperativo que fue el que dio grandeza a la Argentina,
hizo docencia con sus principios de democracia y solidaridad, es
una importantísima fuente de empleos y seguramente puede ser el
motor del restablecimiento de la confianza de los ciudadanos en
sus instituciones.
-Lanzar
un Plan de Salvataje de Emergencia de las Pymes, con fuerte
impulso a la generación de empleos y con miras a la exportación,
garantizándoles la supervivencia mediante créditos blandos pero
sobre todo mediante la coordinación de una política de empleos y
una política exportadora que relancen la Producción Nacional.
-Lanzar
un Plan de Desarrollo para pequeños propietarios agrícolas:
organizar un plan de ayuda y producción a todas las unidades agrarias
de menos de 400 hectáreas, garantizándole a nuestros productores
un sistema de precios sostén y subsidiando la actividad agropecuaria
como lo hacen los Estados Unidos y Europa, con el doble objetivo
de estimular su producción y favorecer su arraigo.
-Lanzar
un Programa de Reorganización de Empresas del Estado en áreas
estratégicas: evaluar, recuperar y eventualmente refundar organismos
como la Junta Nacional de Granos, la Junta Nacional de Carnes, el
INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), el INTI (Instituto
Nacional de Tecnología Industrial), Vialidad Nacional y un Organismo
Estatal de Fomento al Comercio Exterior. Habría que estudiar también
la creación de un nuevo organismo petrolero estatal, tanto para
la investigación y planeación como para la producción, explotación
y exportación de petróleo y gas, y organismo que debe tener todas
las ventajas que es lógico que tenga un organismo estatal de este
tipo. En todos estos casos, las estructuras deben ser técnicas y
no políticas, pequeñas y eficientes, situadas en el interior del
país y no en la Capital Federal, autárquicas y controladas por comisiones
de control ciudadano.
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