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-Replantear
y modificar de raíz el Sistema Impositivo Argentino, garantizando
eficaces mecanismos de control y asegurando la equidad fiscal, para
lo cual debe establecerse el principio de que han de pagar más quienes
más tienen y más ganan. Toda actividad especulativa debe causar
impuestos, los que deben ser proporcionalmente mayores que los que
se aplican a la actividad productiva.
-Para
los casos de las empresas de servicios públicos privatizadas,
habrá que entablar con ellas procesos serios de negociación de los
contratos vigentes, renovación o cancelación de los vencidos, restablecimiento
de los aportes patronales y la aplicación a ellas de un impuesto
único extraordinario que grave proporcionalmente las ganancias extraordinarias
que han tenido desde la privatización.
-Regular
la tarifa de los peajes camineros a un precio máximo de 50 centavos,
dado que las rutas fueron construidas con los tributos de nuestros
padres y por lo tanto somos "socios" de las empresas que hoy las
reparan y administran, y no clientes victimizados del sistema.
-El
Sistema Aduanero Nacional debe ser reorganizado, desburocratizado,
despolitizado y modernizado con toda urgencia, dotándolo de firmes
y múltiples sistemas de control por parte de la ciudadanía.
-Respecto
del Mercado Financiero Argentino, proponemos mantener las
garantías de libertad de mercado pero estableciendo un sistema de
impuestos a las transacciones de capital especulativo. Se deben
dar fuertes y largas facilidades impositivas a las radicaciones
de capital proyectadas para no menos de 10 años. Quienes inviertan
en la Argentina deben tener garantizada la exención total y absoluta
de todo tipo de impuestos (nacionales, provinciales o municipales)
durante los primeros tres años de establecimiento en territorio
nacional. Pero pasados los cuales no se debe permitir ningún tipo
de régimen especial. Toda radicación industrial en territorio argentino
debe estar sometida a las mismas reglas y legislaciones que las
industrias de capital nacional. Asimismo todo emprendimiento industrial
o de servicios, de origen nacional o extranjero, debe ser beneficiado
con un régimen especial de promoción del empleo según el cual por
cada cinco empleos generados, un sexto operario o empleado que tomen
esos emprendimientos sea pagado por el Estado Argentino durante
un año, a modo de estímulo para la rápida generación de empleos.
No deben legislarse excepciones.
-Establecer
un Sistema de Seguro de Desempleo, administrado y controlado
por un órgano de control especialmente creado al efecto, pequeño
y eficiente, que controle la justicia de las dotaciones y su cumplimiento,
pero que no necesariamente maneje los fondos. La propuesta de la
CTA y del FRENAPO debe ser tomada como guía y tenida muy en cuenta
porque hasta el momento es el más serio estudio preexistente al
respecto.
-Promover
la creación de una nueva y única Central de Trabajadores,
cuyo nombre podría ser Organización de Trabajadores de la Argentina
(OTA). Debería ser de afiliación voluntaria y defender los intereses
de obreros y empleados de todas las actividades, por rama de la
producción o servicios, asegurando un eficaz sistema de recambio
dirigencial periódico, sin reelección y mediante el voto directo
de todos los asalariados, afiliados o no, por nombre y apellido
de los candidatos y no por listas. Proponemos la adopción de un
sistema de representación federal que garantice la equitativa representación
de todo el país, y su sede central podría estar en Córdoba, por
su historia industrial y por ser el centro geográfico del país.
-Recuperar
los principios básicos tradicionales de la Política Exterior
Argentina: recolocar a nuestro país en el mundo como nación
respetuosa de la autodeterminación de los pueblos, la no intervención
y el no alineamiento. Debemos recuperar la neutralidad en los conflictos
entre terceros estados, la colaboración máxima para el restablecimiento
de la paz en todos los conflictos, el rechazo de todas las políticas
expansionistas, y la participación activa en los organismos internacionales,
particularmente aquellos que tienen por objetivos el mejoramiento
ambiental, educativo, científico y de salud para los habitantes
del planeta.
-En
materia de Política Económica Internacional, se debe garantizar
la participación argentina en todos los procesos de integración
que favorezcan los intereses de nuestro pueblo. Esto significa que
la Argentina debe participar de pactos o acuerdos multilaterales
pero privilegiando siempre los acuerdos de tipo bilateral, así como
los regionales por sobre los extraregionales. De este modo la Argentina
podrá participar activamente en los asuntos internacionales con
una efectiva visión de mundo latinoamericana, en lugar de seguir
sometidos al triste papel de nación periférica de un único centro
que ni siquiera nos ayuda o impulsa, sino que solamente exprime
y reprime.
-La
Transparencia de todos los actos públicos o de gravitación pública
será una Política de Estado: la democracia debe caracterizarse
por la transparencia, y por lo tanto debe prestarse especial dedicación
a la lucha eficiente y consistente contra la corrupción, para lo
cual hacen falta por lo menos cuatro elementos fundamentales que
deben constituir los ejes de esta política: a) Un marco legal basado
en el principio de la desconfianza y no del idealismo. Un conjunto
de leyes que reconozcan y admitan las contradicciones de la naturaleza
humana y sus debilidades, y que dificulten sobremanera las posibilidades
de que lo corruptible en efecto se corrompa; b) Un Poder Judicial
realmente independiente, orgulloso de su independencia pero controlado
por el Poder Legislativo y absolutamente alejado del Ejecutivo;
c) Una opinión pública atenta, vigilante y desconfiada; d) Una oposición
activa y/o sectores sociales activos y entrenados para el control
y la fiscalización.
Para poner en marcha esta Política de Estado, debe comenzarse por
convocar y coordinar a todas las organizaciones y todas las propuestas
de transparencia que circulan en la Argentina, por parte de entidades
o personas, a fin de poner en marcha organismos populares de control
en todas las áreas. Los Contralores y/o Defensores del Pueblo deben
ser cargos de elección popular, renovables anualmente y sin posibilidad
de más de una reelección. Habrá que implementar sistemas de sanciones,
pecuniarias y morales, de cumplimiento efectivo para castigar a
los corruptos y sin posibilidades excarcelatorias. Y debe establecerse
el principio republicano de que aquellos funcionarios que perjudiquen
con sus decisiones y acciones el patrimonio público, deberán responder
con sus patrimonios personales dentro de los cinco años siguientes
al ejercicio de su función.
-El
Poder Judicial en la Argentina debe ser declarado en comisión y
la Corte Suprema de Justicia reorganizada con cinco miembros,
que proponemos sean elegidos de la siguiente manera: El Poder Ejecutivo
elevará cinco ternas al Congreso, las que deberán ser debatidas
por la Asamblea Legislativa. Ésta a su vez seleccionará diez nombres
en audiencias pùblicas que serán sometidos a un plebiscito popular
que, admitiendo el sistema de tachas, elegirá a los cinco conjueces
vitalicios, los cuales sólo podrán ser removidos mediante juicio
político. Similar sistema se adaptará para la elección de los jueces
de cámara y el Congreso estudiará la reorganización total del Poder
Judicial y de la carrera judicial, y su propuesta final deberá ser
aprobada mediante un plebiscito nacional.
-Establecer
para la República Argentina el Principio Básico de que ningún
cargo público podrá ser desempeñado por una misma persona por más
de ocho años continuados. Por ninguna persona, en ningún fuero
y en ningún ámbito (nacional, provincial o municipal). Ni por elección
ni por designación. Quienes hayan desempeñado cargos (uno o varios)
durante ocho años no podrán desempeñar otros cargos, sin excepción
alguna, por los siguientes cuatro años continuados en ningún ámbito
público. Deberán volver a la vida privada y sólo podrán reincorporarse
a la función pública luego de esos cuatro años y por otro ocho.
El principio de la "No reelección" debe adquirir rango constitucional.
Las "carreras" políticas vitalicias quedarán acotadas de este sano
modo y la Política será, ahora sí, un auténtico servicio público.
-Se
reorganizará el Sistema Electoral, garantizando por lo menos
estos principios: a) el voto uninominal en combinación con el plurinominal;
b) todos los ciudadanos podrán votar aunque no se encuentren en
su lugar de empadronamiento. c) el Estado no pagará a los partidos
por los votos que hayan obtenido. d) el financiamiento de la política
será controlado por organismos especiales que a su vez serán controlados
por la Corte Suprema de Justicia en audiencias públicas.
-El
papel de las Fuerzas Armadas debería reformularse con estas
premisas:
a) Descartar toda hipótesis de conflicto con países hermanos
de América Latina y asegurar la no intervención en conflictos internos
del continente americano.
b) Asegurar que sea exclusivamente el Congreso Nacional el
que decida alineamientos de la Argentina, que sólo asistirá a sus
aliados mediante apoyos tecnológicos y logísticos y en ningún caso
mediante el envío de tropas. Esto debería ser un dogma de nuestra
democracia futura.
c) Definir la neutralidad argentina como posición filosófica
de una Nación pacífica y pacifista, antibélica y activa en la lucha
por la paz, la solidaridad y la armonía planetarias.
d) Reconvertir a las actuales tres fuerzas armadas orientándolas
hacia su participación en labores sociales comunitarias y, en el
plano educativo, como auxiliares en los planes de erradicación total
del analfabetismo e impulsando el desarrollo educacional de sus
cuadros hacia la investigación científica y técnica. Asimismo, crear
la Universidad de las FFAA, con el desarrollo de carreras originales
que les permitan insertarse y trabajar en las necesidades anteriormente
apuntadas, garantizándoles una vigorosa orientación humanística
y filosófica, con acento en materias como Ética e Instrucción Cívica.
e) Reformular su participación en el desarrollo industrial
nacional, a fin de que recuperen el protagonismo que alguna vez
tuvieron y orientando su capacidad y su esfuerzo hacia formas de
desarrollo tecnológico autónomo.
f) Concentrar la acción de las tres fuerzas en la custodia
de áreas estratégicas del Estado Argentino. Reformular la Comisión
Nacional de Energía Atómica (CNEA) como un organismo de investigación
y desarrollo, encargado de la seguridad industrial nuclear y apto
para resolver el problema de los basureros nucleares en nuestro
territorio (donde es posible que ahora mismo ya existan, como se
ha denunciado recientemente en Tierra del Fuego, y la sociedad lo
ignore).
g) Reformular el Servicio de Guardacostas en la plataforma
marítima argentina, a fin de combatir la pesca de altura clandestina,
proteger la flota pesquera nacional y salvaguardar el medio ambiente
marino. Se trata de asegurar un moderno servicio de Policía Marítima,
por ejemplo en base al modelo norteamericano de la Coast Guard y
provisto de una flota ágil, moderna y que verdaderamente sea custodia
del Mar Argentino y sus riquezas.
h) Reformular la Fuerza Aérea dotándola de la tecnología
necesaria a fin de tener una Policía Aérea capaz de la custodia
veloz y efectiva de nuestro cielo, con pocas, pequeñas y ágiles
bases estratégicas distribuidas en el territorio nacional; y sobre
todo capaz de brindar otros servicios importantes como la dirección,
organización y control del espacio aéreo, la astronomía, la meteorología
y la investigación aeroespacial.
i) Reorganizar la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval
como organismos encargados de garantizar la seguridad interior dentro
del territorio nacional, tareas que estarán absolutamente vedadas
a las otras fuerzas armadas. Garantizar además el fortalecimiento
del rol de guardias nacionales de fronteras que deben tener GN y
PN, asegurándoles la total capacidad operativa para esos fines.
j) Redefinir todo lo relativo a lo que hoy se entiende como
"inteligencia", o sea el espionaje. Las fuerzas armadas de una Argentina
democrática y moderna no deben ocuparse de tales tareas, pero sí
hay que desarrollar la propuesta de la ley que creó el Sistema de
Inteligencia Nacional, órgano superior del sistema que estará encargado
de producir la inteligencia y la contrainteligencia necesarias para
la defensa y desarrollo de los intereses nacionales. Esa inteligencia
nacional debe abarcar las amenazas, riesgos, conflictos y situaciones
que puedan afectar la seguridad exterior e interior de la Nación.
En este campo las Fuerzas Armadas deben tener su lugar, pero completamente
subordinadas al poder político y sólo para participar en las decisiones
que hagan a la verdadera Defensa Nacional en caso de crisis y bajo
estricto control parlamentario. Las FFAA deben ser sólo un complemento
técnico para las decisiones políticas referentes a la Defensa Nacional
y la Seguridad Interior.
Cabe subrayar que de ninguna manera este ideario debe leerse como
un plan político partidario, sino que son sólo bases para una tarea
plural. Los planes de acción política requieren de grandes debates
y acuerdos consensuados, y sobre todo necesitan de tiempo y serenidad.
Todo eso que siempre nos falta a los argentinos y que las ideas
precedentes pretenden comenzar.
La vieja, antiquísima pregunta "¿qué hacer?" sigue siendo la mejor.
Nosotros pensamos que la respuesta pasa por estimular la disconformidad
y la rebeldía, porque en este momento de la Argentina no hay mejor
camino que la resistencia. Se trata de resistir frente al embrutecimiento,
la corrupción y la mentira. Resistir cuerpo a cuerpo en el campo
de las ideas y de la ética, pero con eficacia. Es tiempo de ponerle
inteligencia y eficacia a la rebeldía. Por la democracia y por la
vida, contra el olvido y la comodidad. Mediante el texto y el plantón,
la sentada y el decir que no. Protestar, reclamar, rebelarnos, seguros
de que el futuro de una nación es siempre algo por hacerse. Que
no existe un lugar llamado Futuro, al que hay que llegar. Y que
la cuestión con el futuro, siempre, es saber construirlo. Hay que
hacer para renacer; y no al revés.
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