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Los abajo firmantes, autores de las ideas y propuestas que dimos
a conocer en nuestro MANIFIESTO A LA NACION fechado en Resistencia
el 15 de enero de 2002, hemos seguido trabajando en la elaboración
de Políticas de Estado que consideramos necesarias, urgentes y sobre
todo posibles para delinear una República Argentina diferente y
mejor, que emerja saneada de la espantosa situación actual en que
está sumida.
Alentados por el extraordinario estímulo que significaron miles
de cartas y mensajes de adhesión recibidos desde todas las provincias,
y de compatriotas residentes en el extranjero, nuevamente nos reunimos
para la elaboración del presente documento, en cuya preparación
se suman y participan otros intelectuales y en la que hemos recogido
muchas ideas que nos hicieron llegar algunos especialistas. Coherentes
con nuestra intención de brindar propuestas operativas y concretas
tendientes a definir un nuevo modelo de país, posible y viable,
ampliamos nuestro primer Manifiesto proponiendo las siguientes
Políticas de Estado para la República Argentina:
-POLITICA
DE MEDIOS DE COMUNICACION. Proponemos la terminación de los
monopolios y el acotamiento legal de los llamados multimedios para
que sólo les sea permitido expandirse en forma horizontal, de manera
que los medios televisivos no puedan ser propietarios de diarios
o radios, ni éstos propietarios de sistemas de televisión, ni existan
medios únicos en ninguna comunidad. Independientemente de los sistemas
oficiales existentes (Canal 7 y Radio Nacional) que deben ser reestructurados
y saneados, el Estado habilitará una señal de televisión pública,
no oficial, con directivos surgidos de concursos transparentes y
públicos de antecedentes profesionales, y con programación y gestión
sometida a control ciudadano. El Canal Público NO ES del Estado.
El Estado solamente pone la señal en el aire y ese canal pasa a
ser DEL PUBLICO, que lo maneja a través de organizaciones comunitarias
en forma autogestionaria. Y allí el Estado no tiene parte, y por
ende tampoco ningún gobierno.
-POLITICA
DE MEDIO AMBIENTE. En consonancia con el Inventario de Bienes
del Estado (nacional, provincial y municipal) que propusimos en
el primer Manifiesto a la Nación y que resulta urgente realizar,
sostenemos que existe suficiente evidencia en el mundo de que las
consecuencias de toda crisis política-económica-social conlleva,
inevitablemente, desastrosos correlatos ecológicos. En la Argentina
ya los estamos viendo y es imperioso revertirlos mediante una urgente
reasignación de recursos para la prevención y solución de desastres
ambientales. Es impostergable aprobar las bases para una consistente
política que permita enfrentar las inundaciones en ciudades y áreas
costeras del Litoral y en toda la región pampeana, los reiterados
incendios forestales, la contaminación de aguas superficiales y
subterráneas, y detener la pérdida de la biodiversidad y los recursos
naturales no renovables, que en nuestro país es atroz. Urge también
impulsar la reforestación de provincias enteras (como Santiago del
Estero) y de gran parte de provincias en vías de desertificación
(como Formosa, Misiones, Salta y Chaco). Estas tareas tienen además
la extraordinaria virtud de que demandan uso intensivo de mano de
obra de baja calificación, lo que puede convertirlas en verdaderos
programas de gran impacto local. Aun con los menguados recursos
con que hoy contamos, es indispensable desarrollar campañas educativas
consistentes (la Educación Ambiental debe ser prioritaria, en cuanto
formadora de individuos solidarios y de conducta ética ante el prójimo,
la naturaleza y el uso de los recursos) y crear un durísimo sistema
de sanciones para castigar a los depredadores ecològicos en todas
sus expresiones, formas, intereses y poderes.
-POLITICA
EDUCATIVA. Proponemos la creación del Sistema Nacional de Educación
Pública, del que participen todos los ministerios de educación de
las Provincias Argentinas, así como organizaciones de docentes y
de padres, y el cual debe ser coordinado por el Ministerio de Educación
de la Nación. Su primer objetivo debe ser el relanzamiento de la
Educación Pública Argentina, garantizando la prioridad absoluta
de la educación gratuita en todos los niveles y obligatoria hasta
los pre-universitarios. El SNEP respetará los desarrollos regionales
y locales de los proyectos educativos, así como la participación
de todas las asociaciones de docentes y de padres de familia que
deseen intervenir en la necesaria y urgente reelaboración de los
contenidos pedagógicos. Asimismo, todos los financiamientos (nacionales
e internacionales) deberán ser auditados y controlados por la ciudadanía,
a través de federaciones de cooperadoras, las cuales, a su vez,
reportarán los resultados de sus controles y auditorías a la SIGEN.
Exigir el financiamiento educativo que fija la Ley Federal de Educación
(Ley 24.195 del año 1993) en sus art. 60 a 65 : "la inversión pública
consolidada total en educación (base 1992: 6.120.196.000), será
duplicada gradualmente y como mínimo a razón del 20% anual a partir
del presupuesto 1993; o se considerará un incremento del 50% en
el porcentaje (base 1992: 4%) del producto bruto interno".
El SNEP contemplará también: proyectos de investigación y desarrollo
regionales debidamente explicitados, los que serán aprobados y auditados
por comisiones especiales radicadas en el interior del país; proyectos
de capacitación docente específicos organizados de acuerdo a las
necesidades regionales; y cuidará el equilibrio y oportunidad en
el pago de los salarios docentes así como la administración autónoma
de un impuesto educativo específico.
-POLITICA
CULTURAL. Proponemos la creación de un Consejo Federal de la
Cultura, el cual estará integrado mayoritariamente por representantes
de los organismos que nuclean a los artistas, así como por representantes
de cada una de las provincias y de la Nación. La designación de
cada uno de sus miembros deberá surgir de concursos transparentes
y públicos de antecedentes artísticos y de promoción cultural, y
sus planes y gestión estarán sometidos a control ciudadano. Este
Consejo funcionará en coordinación con la Secretaría de Cultura
de la Nación, cuya estructura será desburocratizada y despolitizada,
así como serán reasignados sus recursos actuales. La SCN debe seguir
dependiendo de la Presidencia de la República pero reconvertida
en un pequeño y ágil organismo ejecutivo. El CFC dispondrá así de
un presupuesto autónomo y equilibrado, completamente independiente
de los emprendimientos culturales que impulsen los gobiernos provinciales
y municipales, y tendrá sede rotativa cada dos años en diferentes
ciudades del interior de la República. Tanto el presupuesto anual
del CFC como sus resultados serán controlados y auditados por representantes
de los organismos directores. Se impulsará la desgravación impositiva
de las obras privadas destinadas a fines culturales, debidamente
auditadas y controladas. A la mayor brevedad se convocará a la Nación
toda a debatir y organizar un Plan Nacional de Cultura con proyección
a 15 años.
-POLITICA
de MORALIZACION de la GESTION PUBLICA. Debe ser sometida a fuertes
controles basados en la independencia, capacidad profesional, integridad
y acceso a TODA la información por parte de los que controlen colegiadamente.
Todos los gastos reservados deben fundarse debidamente y deben ser
auditables. Hay que fortalecer organismos como la Auditoría General
de la Nación y la SIGEN. Esto impone medidas refundacionales, como
terminar con la estabilidad laboral del funcionariado. En todos
los organismos públicos se deben implementar sistemas de evaluación
permanentes y de ellos dependerán tanto la continuidad laboral como
las probabilidades de progreso de funcionarios y empleados, tal
como se hace en las empresas privadas y en los países donde se ha
profesionalizado la función pública. Esto debe valer tanto para
los trabajadores de la burocracia estatal como para los que desempeñen
cargos electivos. En todos los cargos, su productividad y desempeño
deben ser sometidos a periódico control ciudadano. Asimismo, todos
los funcionarios políticos debieran estar obligados durante su mandato
a utilizar los servicios públicos (transporte, escuelas, hospitales)
a fin de que conozcan las necesidades reales de los usuarios de
los servicios del Estado.
Respecto de las propuestas ya formuladas en nuestro Primer Manifiesto
a la Nación, tendientes a terminar con las "carreras" políticas
y con la actividad política como "profesión", proponemos abrir un
ordenado y racional debate nacional para establecer las formas de
profesionalización de la actividad política, y elevarlas a rango
constitucional con base en los siguientes principios: a) Reasignar
todos los recursos y gastos que genera la Política, mediante audiencias
públicas y control ciudadano. b) Culminar el debate con un plebiscito
vinculante, para decidir una nueva y moderna organización política
territorial, que debe incluir la discusión acerca de la creación
de regiones económicas. c) Promover similar debate para decidir
la eliminación o modificación de los consejos deliberantes de las
ciudades de menos de 100.000 habitantes, y/o establecer nuevas formas
de control ciudadano honorario en aquellas de menor cantidad de
habitantes.
-REFORMA
POLITICA. Es indispensable y urgente continuar y orientar el
debate que la sociedad se está dando respecto del Sistema Político.
El Poder Legislativo debe ser repensado completamente, para evaluar
si tiene sentido sustituir el sistema bicameral por el de cámara
única, así como la eliminación del tercer senador por provincia,
el número de legisladores, su grado de representatividad, la dotación
de asistentes de los legisladores, la eliminación de gastos reservados
y otras prerrogativas, y el control ciudadano de su gestión. Todas
estas decisiones, que son gravitacionales para el funcionamiento
de la democracia, deben ser meditadas, consultadas con expertos,
evaluadas con serenidad y decididas no al calor de las pasiones
sino luego de un debate serio y profundo, en el que se garantice
la libre expresión de toda la ciudadanía. Y las decisiones finales
deben ser sometidas a un plebiscito nacional vinculante.
Asimismo, consideramos imprescindible descentralizar de una vez
por todas la administración del país. Las comunicaciones modernas
hacen innecesaria y obsoleta la aglomeración actual en Buenos Aires.
Los ministerios deben ubicarse en el punto geográfico más adecuado
para su desempeño. Por lo tanto no tiene sentido que los organismos
de Agricultura y Ganadería tengan su sede en la Capital Federal
y no en La Pampa, de igual modo que los de Minería deberían radicarse,
por ejemplo, en Salta o San Juan.
-JUBILACIONES
DE PRIVILEGIO y NUEVO SISTEMA JUBILATORIO. Debe comenzarse por
el redimensionamiento profundo o la lisa y llana eliminación de
la Ley 24.241, que dividió las jubilaciones entre Sistema de Reparto
(Estado) y de Capitalización (AFJP), retransfiriendo así al Estado
una de las obligaciones básicas de toda Nación, como es la Seguridad
Social, y que según la Constitución Nacional de 1994 es obligación
del Gobierno garantizar y brindar.
Tanto la ANSES como la AFIP deben ser redimensionadas completamente,
y su personal debe surgir de concursos públicos, debidamente auditados
por la ciudadanía. Además debe legislarse la prohibición absoluta
de que los gobiernos puedan intervenir los fondos jubilatorios.
Para recuperar el sistema de jubilación hay que replantear los porcentajes
de aportes, los haberes en relación a lo aportado y las edades mínimas
para jubilarse. Los fondos en poder de las AFJP pertenecientes a
los aportantes deben ser controlados por el Estado, con participación
de representantes de los jubilados, como así también deben cesar
las abultadas comisiones percibidas por las AFJP. Esta masa de dinero,
más los nuevos aportes, no podrán tener otro destino que el pago
de jubilaciones.
Se eliminarán todas las jubilaciones de privilegio, y las vigentes,
si son inevitables, serán gravadas fuertemente de manera de igualar
los topes jubilatorios en todo el país.
La política provisional debe procurar que no existan jubilaciones
menores de 500 pesos ni mayores de 2.000, salvo casos muy excepcionales
y justificados con muchos años de elevados aportes Y no podrá jubilarse
ningún funcionario, de cargo electivo o no, que no haya cumplido
un tiempo mínimo de gestión de ocho años.
-POLITICA
MONETARIA. La única moneda de uso en la República Argentina
será el Peso y su respaldo serán nuestros bienes y nuestra producción.
El Peso debe flotar con respecto a las otras monedas en función
de lo que le convenga al país para exportar e importar. Las divisas
deben ser percibidas y manejadas por el Banco Central y toda divisa
que ingrese al país será liquidada al beneficiario en Pesos a la
cotización del día. La moneda nacional será acuñada por la Casa
de la Moneda en base a directivas del BC, que controlará y regulará
el circulante.
La pesificación dispuesta por el actual gobierno debe ser inmediatamente
reorientada con auténtico sentido social, de modo que resulte un
verdadero beneficio para los pequeños deudores.
Asimismo, deben reglamentarse y controlarse estrictamente las remesas
de dinero al exterior, sean de Empresas, Bancos o particulares,
hasta tanto el país se recupere y recapitalice, de manera de asegurar
que dichas remesas de fondos correspondan efectivamente a operaciones
comerciales legítimas y productivas, que sean generadoras a su vez
de recursos económicos y laborales en el país.
Por otra parte, el Banco Central debe informar a la población de
todos los grandes movimientos de divisas (oro y monedas extranjeras)
realizados y/o que se realicen anualmente, comenzando por lo menos
desde el año 1966 hasta la fecha. Así se conocerá sin lugar a dudas
qué personas y qué Bancos se beneficiaron del desastre actual, y
se sentarán bases para que NUNCA MAS ello pueda repetirse. Esto
es lo que llamamos CONADEP DE LA CORRUPCION, a la cual nos
referimos en nuestro primer Manifiesto. Con dicha información se
podrán iniciar las acciones judiciales correspondientes y/o conminar
a los responsables a que retornen los dineros fugados.
Asimismo, el BC regulará el funcionamiento del sistema financiero
según un nuevo ordenamiento legal que reemplace a la nefasta Ley
de Entidades Financieras, sancionada por la dictadura y convalidada
en los hechos por todos los gobiernos posteriores, la cual ha mostrado
ser totalmente ineficaz a la luz de los acontecimientos actuales.
El BC regulará el funcionamiento de los Bancos estableciendo políticas
crediticias acordes con la etapa de producción que el país necesita;
de tasas de intereses pasivos y activos; de comisiones bancarias
mínimas y razonables; de encajes y de atención a los clientes. Los
Bancos deben empezar de una vez a ser la herramienta que necesitan
el desarrollo y el crecimiento.
-POLITICA
DE GENERACION DE EMPLEOS. El principal problema en la Argentina
es la desocupación y por ello debe ser fundamental Política de Estado
restablecer el tejido de pequeñas y medianas empresas, de producción
y de servicios, que es el principal sistema empleador de todo país.
Hoy en día muchísimas pymes se encuentran en pésimo estado financiero
debido al perverso entramado de impuestos, gastos y servicios que
en los últimos años significa producir en la Argentina. La implementación
de los Planes Trabajar y similares implica amiguismo, favoritismo
político y clientelismo electoral. Por lo tanto, proponemos como
mucho más conveniente que coyunturalmente -y sin que ello implique
renuncia alguna del Estado a prestar asistencia en casos urgentes,
puntuales y debidamente auditados- se autorice a los empleadores
a otorgar Planes Trabajar en proporción a la cantidad de nuevos
empleados que tomen. La primera ventaja de esta propuesta es que
el Estado no tiene que poner dinero: los sueldos deben ser pagados
por los empleadores, a quienes simplemente habrá que garantizarles
que lo que paguen podrán descontarlo del pago de sus impuestos.
Las otras ventajas de este sistema son evidentes: se dignifica la
dura condición de los desocupados, quienes dejan de depender de
la voluntad o capricho de funcionarios; se elimina el manejo del
empleo actualmente en poder de punteros políticos y/o de municipios;
los beneficiados de los PT pueden aprender oficios concretos que
les servirán para el futuro; el trabajador beneficiado está controlado
en su accionar y no cabe la posibilidad de que se creen nuevos ñoquis
que sólo cobran ese salario; y el Estado no compite como generador
de empleos.
Al eliminar el actual sistema de Planes Trabajar y modos afines,
se podrán reaplicar esos dineros al estímulo de formas autogestionarias
de empleo, con autocontrol ciudadano, como por ejemplo: a) Unidades
comunitarias de producción, mediante fomentos concretos y sistemas
cooperativos de producción y consumo. b) Construcción de viviendas
autosustentables, utilizando mano de obra local (con capacitación,
recalificación y uso de nuevas tecnologías) autocontrolada y autogestionada.
c) Todas las unidades productivas reciben los fondos de modo directo,
eliminando la intermediación política. d) Esos fondos serán autoadministrados
por las comunidades, las que dependerán a su vez de controles supraregionales
(municipales, provinciales o nacionales).
-POLITICA
DE REACTIVACION INDUSTRIAL. Para lograr que los productos argentinos
tengan precios competitivos con los importados de cualquier parte
del mundo, de modo que no sólo sean comprados en el mercado local
de nuestro país sino que además puedan ser exportados generando
divisas, es necesario cambiar radicalmente las políticas de impuestos
y de estímulos. Bajando los impuestos, y simplificándolos, podría
lograrse que los precios de nuestros productos industriales, comerciales
y servicios sean competitivos internacionalmente. Hoy tenemos impuesto
al valor agregado, a los ingresos brutos, a los bienes personales,
al cheque, a las ganancias, a la ganancia presunta, cargas sociales,
autónomos, etc. Todo podría simplificarse si cada empresario o patrón,
al final de cada mes, en un sencillo trámite bancario llenara un
formulario único de pago de un porcentaje (por ejemplo el 10%) de
su ganancia neta, que surgiría de la diferencia entre Ingresos y
Egresos. Así se igualaría, simplificando: todos pagarían mensualmente
el 10% de sus utilidades netas, y no se legislarían excepciones
de ninguna índole, cualesquiera fuesen las ramas de producción,
capacidad exportadora o necesidades importadoras.
De este modo, cobrando poco a muchos, el resultado será mucho más
dinero recaudado, y fácilmente controlable. Esta política, además,
será tentadora para los argentinos que quieran iniciar nuevos emprendimientos,
y para los capitales extranjeros que verán la oportunidad de hacer
aquí buenos negocios con transparencia e impuestos moderados. Además,
cada empresario, comerciante, profesional o trabajador autónomo
ya no necesitará ser experto en Ciencias Económicas para liquidar
sus impuestos. Simplemente llenando los pocos items del formulario
(ventas, compras, sueldos, alquileres, servicios, etc) y haciendo
una sumatoria para obtener su ganancia, podrá aplicar el porcentaje
del 10% y pagar en ventanilla bancaria.
Por supuesto, la obligación de todos los causantes impositivos consistirá
en tener disponible, en el domicilio declarado, toda la documentación
que sirva como evidencia real de lo declarado en cada declaración
jurada mensual. El sistema se complementará con dotaciones de inspectores
honestos, inflexibles, bien pagos y en permanente movilidad, y con
la aplicación de multas muy altas a quienes hayan tergiversado sus
declaraciones y se hayan aprovechado de la simpleza del pago de
impuestos.
Estamos seguros de que esto, tan simple como parece, permitirá que
los emprendimientos que hasta hoy sobrevivieron aumenten su producción,
los capitales externos recomiencen a invertir en el país y los productos
argentinos empiecen a recuperar mercados externos. Y el resultado
inmediato será el abatimiento genuino de la desocupación.
-POLITICA
FERROVIARIA y de TRANSPORTES. Para la refundación del país debe
ser prioridad la corrección de la desigualdad entre los trabajadores
habitantes de las grandes ciudades y los del interior. Es necesario
detener el crecimiento del Gran Buenos Aires y de otros centros
urbanos que tienden al gigantismo incontrolable. Para ello se debe
apoyar la vida en las ciudades pequeñas y medianas, deteniendo la
despoblación que hoy se está acelerando y ha llegado a extremos
alarmantes. Para esto se debe tomar conciencia del tremendo mal
que causó la paralización de los ferrocarriles, verdadero sistema
sanguíneo que aún hoy, con el enorme capital de su red de vías,
constituye una riqueza que es preciso recuperar, rediseñando el
sistema ferroviario como herramienta para la integración nacional
y como medio básico y principal de transporte, tanto de personas
como de cargas.
Para ello, y hasta tanto se genere un gran debate nacional al respecto,
es indispensable renegociar los contratos con las compañías ferroviarias
privadas y requerir de ellas mismas, y de otros posibles interesados,
la organización de un gran sistema ferroviario nacional que vuelva
a conectar a todo el país de manera moderna, eficaz, barata y rentable.
La experiencia de muchos países europeos y de los Estados Unidos
debe ser tenida en cuenta y adaptada a nuestras necesidades.
En cuanto al sistema caminero nacional, mediante la reactivación
de Vialidad Nacional como organismo de control y la aplicación de
peajes razonables en todo el país, y renegociando los contratos
con todos los concesionarios, será posible modernizar la red carretera
nacional, así como estimular un sistema alternativo de rutas comunales
o regionales autosustentables.
-POLITICA
de JUEGOS de AZAR. Los juegos de azar, en todo el territorio
argentino, deben ser considerados cuestión de orden público y gravados
fuertemente como todas las actividades innecesarias. Gravar las
actividades inútiles o innecesarias hasta un nivel que las desaliente,
hará que se reduzcan al mínimo pero a la vez permitirá que el Estado
obtenga ingresos necesarios para otros fines. Es urgente aplicar
fuertes impuestos a todas las tareas parasitarias, lo que contribuirá
a solventar necesidades sociales y reorientará gradualmente energías
y talentos hacia las actividades productivas, útiles a la comunidad.
La Lotería Nacional de Beneficencia y Casinos debe reconvertirse
en un organismo de control de los juegos, tanto los que están en
manos del Ente como los que están a cargo de concesionarios privados.
Y deberán organizarse eficaces controles legislativos y de ciudadanos
sobre las autoridades de la LNByC.
-POLITICA
DE VIVIENDAS. Proponemos lanzar un Plan Nacional de Viviendas
y Urbanismo con proyección a diez años, con el objetivo de que en
2012 ninguna familia argentina carezca de una vivienda digna, provista
de de agua potable y de cloacas. El Estado debe estimular formas
autogestionarias de construcción, financiar viviendas a 20 años
de plazo con intereses muy moderados a través del Nuevo Banco Hipotecario
Argentino, y deben implementarse sistemas de cumplimiento riguroso
e inflexible, de manera que crezcan los planes de vivienda asegurando
así la reposición de viviendas obsoletas.
El PNVU debe considerar a la vivienda como parte fundamental de
la problemática urbana y la calidad de vida, y para ello es fundamental
que se coordinen todos los planes provinciales, a fin de no sólo
evitar que el Gran Buenos Aires siga creciendo desmesuradamente
sino también desacelerar el crecimiento de otras grandes ciudades
del interior, las que deberán recibir la atención y el estímulo
necesarios para que desarrollen su trascendente función y se conviertan
en activos centros de desarrollo económico y cultural capaces de
brindar las oportunidades que hoy se buscan infructuosamente en
la Capital Federal y su área metropolitana.
-POLITICA
para el desarrollo de la PATAGONIA. Entendemos que, tratándose
de casi la mitad territorial de la Argentina y la región históricamente
menos atendida por el poder central, es hora de que los argentinos
nos demos una política consistente de desarrollo para la Patagonia,
tanto continental como insular. Es urgente planificar el desarrollo
prioritario de esa región, tanto en el plano ambiental como científico
y turístico, y el gobierno nacional debe garantizar que dicha planeación
se haga, ejecute y controle en territorio patagónico y con predominio
de conciudadanos patagónicos. Es urgente el lanzamiento de un Plan
de Desarrollo Industrial de las riquezas del Mar Argentino, donde
tenemos una fabulosa producción de alimentos que no necesitamos
sembrar ni curar. Una política estable en tal sentido permitirá
el desarrollo de capitales privados en la inversión de bienes y
creación de puestos de trabajo. Si países como Japón, cuyo territorio
insular es pequeño comparado con la Argentina, o como Perú, han
desarrollado industrias pesqueras de alto rendimiento, no resulta
razonable que la Argentina continúe dando espaldas al mar y a sus
riquezas naturales. Que tenemos servida pero por generaciones (y
pésimos gobiernos) nos las hemos dejado robar.
-POLITICA
de TURISMO. Proponemos la coordinación efectiva de todos los
planes de desarrollo turístico existentes en el país, que hoy forman
un absurdo entramado de ideas sueltas y corrupción. Es indispensable
contar con un Plan Nacional de Turismo, tanto para el mercado interno
como externo. La Argentina tiene todos los climas y todos los paisajes,
como para ser uno de los principales países de Turismo Receptivo,
industria que es una fabulosa generadora de divisas. Pero la difusión
externa no debe seguir siendo errática y caprichosa como hasta ahora,
sino que debe ser producto de una planeación a mediano y a largo
plazos. Esta industria aporta notables ventajas adicionales, como
la demanda de mano de obra y la descongestión de grandes conglomerados
urbanos.
-POLITICA
de PUEBLOS INDIGENAS. Proponemos que la República Argentina
encare, finalmente, una especie de refundación nacional étnica.
En nuestro territorio viven decenas de etnias aborígenes, repartidas
en varias provincias, tanto en el Sur como en el Norte, en el Litoral
como en la región Andina. En nuestro territorio se hablan decenas
de lenguas aborígenes, muchas de las cuales se están perdiendo.
Esos pueblos y culturas son el patrimonio cultural no sólo de centenares
de miles de compatriotas históricamente marginados, sino un patrimonio
cultural común a los 36 millones de argentinos. El reconocimiento
claro y explícito de las atrocidades que se cometieron contra cada
una de estas naciones (que tenían, algunas, miles de años de vivir
en su/nuestro territorio) no debe ser solamente un imperativo moral;
también debe ser una oportunidad de desarrollo económico, social
y por supuesto cultural.
-POLITICA
de COPARTICIPACION FEDERAL. Proponemos terminar con el actual
sistema de chantaje entre los gobiernos Federal y Provinciales,
que además distorsiona el federalismo. Hay que disponer un nuevo
sistema de proporcionalidad en el reparto de los impuestos nacionales
y garantizar que las provincias no dependan de mendicaciones ante
el presidente o los ministros de economía de turno. Es indispensable
abrir un debate nacional, del que participen todos los sectores
(empresarios, sindicatos, educadores, pueblo en general) para confluir
en un Encuentro Nacional que redefina el Pacto Federal Argentino,
y lo eleve, luego de un plebiscito vinculante, a rango constitucional.
Firman: Mempo Giardinelli (Chaco), Héctor Timerman
(B.Aires), Angélica Gorodischer (Rosario), Miguel Pereira (Jujuy),
Graciela Falbo (La Plata), Silvana Buján (Mar del Plata), Rosita
Escalada Salvo (Misiones), Olga Zamboni (Misiones), Graciela D´Lucca
Bialet (Córdoba), Julio Rudman (Mendoza), Horacio de las Carreras
(B.Aires), María Rosa Lojo (B.Aires), Roberto Follari (Mendoza),
Graciela Cabal (B.Aires), Atilio Fanti (Chaco), Diego Melamed (B.Aires)
Luis Borda (Munich, Alemania), Leonardo Talkowski (Madrid, España),
Jorge Felippa (Còrdoba), Mónica Ambort (Córdoba).
Rosario,
Santa Fe, 15 de febrero de 2002.
Este
MANIFIESTO se puede reproducir, imprimir y distribuir.
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